La momia de un niño reescribe la historia de la viruela

Salud 08 de diciembre de 2016 Por
El virus saltó a los humanos milenios después de lo que se creía. Hasta ahora se creía que las marcas en la momia de Ramsés V, muerto hace 3.000 años, eran de viruela

Una de las momias cuyo estudio ha permitido conocer el pasado de la tuberculosis o la viruela. K Una de las momias cuyo estudio ha permitido conocer el pasado de la tuberculosis o la viruela. Foto: KIRIL CACHOVSKI/LITHUANIAN MUMMY PROJECT


Posdata Digital|Argentina

Un niño de no más de cuatro años ha reescrito la historia de la viruela. Infectado con el Variola virus, el pequeño murió en 1654 y fue enterrado bajo la iglesia del Espíritu Santo de Vilna, capital de Lituania. Las condiciones de la cripta hicieron que se momificara. Eso ha permitido ahora analizar el virus para descubrir quela única enfermedad humana erradicada podría llevar unos siglos con los humanos y no milenios como se pensaba.

El proyecto Momia de Lituania lleva años estudiando una veintena de momias localizadas en la cripta. Por un proceso natural de desecación, han conservado sus tejidos blandos hasta hoy. Esos estudios han servido para conocer mejor la historia de la tuberculosis o la arterioesclerosis  enfermedades que tenían algunos de los restos. En el caso del niño, un análisis genético mostró que tuvo la viruela. La datación de sus restos en torno a 1654, coincidiendo con una de las epidemias que castigaron Vilna, reforzó el diagnóstico.

Para poder analizar la momia del pequeño, los investigadores tuvieron que conseguir una autorización de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La viruela ha sido una de las enfermedades más mortíferash de la historia  y costó más de un siglo de vacunaciones masivas erradicarla hace apenas 40 años. Hoy, solo dos centros de EE UU y Rusia conservan muestras del virus. Aunque remota, existía la posibilidad de que estuviera activo en los restos momificados a pesar del tiempo transcurrido

La distancia genética entre los distintos casos permitió a los investigadores estimar la ratio de mutación entre generaciones y con ella construir una máquina del tiempo de la viruela. Todas las muestras, incluidas las del niño y la momia siberiana, tendrían por antecesor a un virus que pululó por Europa entre finales del siglo XV y finales del XVI, la época de las grandes expediciones y cuando los españoles llevaron la viruela a América.

El niño de la iglesia de Vilna también ha ayudado a los investigadores a descubrir cuándo se separó el virus de la viruela en dos grandes ramas (clados, en biología), Variola major, más letal y extendida y Variola minor, más benigna y rara. La divergencia apareció poco después de que Edward Jenner encontrara en 1796 una vacuna contra la viruela inoculando a otro niño, el hijo de su jardinero, con el virus de la viruela bovina. Sin tener claro el mecanismo, Jenner logró inmunizar al pequeño. Meses después del primer contagio, lo expuso a la viruela y el chico no se contagió. Es probable que aquella separación fuera fruto de la presión ecológica de la vacuna sobre el virus.

Lo que no han conseguido los investigadores es averiguar de dónde surgió la viruela. Para intentarlo, compararon el virus humano con otras dos especies del mismo género (orthopoxvirus) que afectan a camellos y gerbillos y que están entre las más cercanas al de la viruela. Comprobaron que esa cercanía es solo relativa. Están tan lejos desde un punto de vista de su reloj molecular que no comparten un antecesor común. Así que el animal que transmitió la viruela a los humanos sigue sin ser localizado o hace tiempo que se extinguió.

Vía El País