Muere Leonard Cohen, el asceta sublime del pop

Sociedad 11 de noviembre de 2016 Por
El cantautor y poeta canadiense fue uno de los visionarios de la música con obras maestras como 'Songs of Leonard Cohen'

Posdata Digital/ Argentina

El legendario cantautor y poeta canadiense Leonard Cohen hamuerto esta madrugada a los 82 años, según ha informado su entorno a través del perfil del músico en la red social Facebook. "Hemos perdido a uno de los visionarios más venerados y prolíficos de la música", apunta el texto, que no informa del lugar ni de las causas de la muerte. Lo que sí especifica la escueta nota es que se organizará un homenaje al artista en Los Ángeles, la ciudad en la que residía, en una fecha todavía sin determinar.

Leonard Cohen vivía en el segundo piso de una casa que compartía con su hija Lorca y su niño de cinco años en el barrio de Willshire de Los Ángeles. Salía poco. Estaba enfermo. "Confinado en los barracones", como él mismo decía. Pero el orden físico y mental le reconfortaba y quiso acabar el que ha sido su último disco, "You Want it Darker", el décimo cuarto álbum de estudio de su extraordinaria carrera. Lo hizo allí mismo. Su hijo Adam instaló un micrófono en la mesa del comedor y llenó la sala de guitarras acústicas y ordenadores. Le trajo también una silla ortopédica para que pudiera moverse sin esfuerzo. Solo tenía que cantar. "Ocasionalmente, en ataques de alegría y pese al dolor, se levantaba para ponerse en frente de los altavoces y los dos repetíamos una canción una y otra vez como si fuéramos adolescentes", le contó Adam a 'Rolling Stone'.

Leonard Cohen vivía en el segundo piso de una casa que compartía con su hija Lorca y su niño de cinco años en el barrio de Willshire de Los Ángeles. Salía poco. Estaba enfermo. "Confinado en los barracones", como él mismo decía. Pero el orden físico y mental le reconfortaba y quiso acabar el que ha sido su último disco, "You Want it Darker"  el décimo cuarto álbum de estudio de su extraordinaria carrera. Lo hizo allí mismo. Su hijo Adam instaló un micrófono en la mesa del comedor y llenó la sala de guitarras acústicas y ordenadores. Le trajo también una silla ortopédica para que pudiera moverse sin esfuerzo. Solo tenía que cantar. "Ocasionalmente, en ataques de alegría y pese al dolor, se levantaba para ponerse en frente de los altavoces y los dos repetíamos una canción una y otra vez como si fuéramos adolescentes", le contó Adam a 'Rolling Stone'.

Vía: El Periódico