El avance de la tecnología de punta detiene el cuidado del medio ambiente

Medio Ambiente 25 de septiembre de 2016 Por
Por un mundo menos contaminado, la mayoría de los países generadores de tecnología tienen leyes sobre el tratamiento de la basura electrónica que genera su constante renovación. La Argentina no es uno de esos

Posdata Digital/Argentina


Por Walter Gustavo Telesca/Periodista - Editor literario : www.wgtcomunicaciones.com

Walter

En un mundo donde la electrónica parece haber invadido todos los campos de conductas humanas, los fabricantes de dispositivos electrónicos no tuvieron en cuenta el recambio masivo y los gobiernos demoran el tratamiento de miles de toneladas de basura que además de contaminar el medio ambiente por poseer  plomo, níquel, cromo, mercurio y otros elementos plásticos, ocupan en países pequeños lugares en los que se podrían inaugurar hospitales enteros.

En la mayoría de los países industrializados en donde se fabrican todos los insumos y aparatos electrónicos que usamos a diario, tienen previsto en su legislación una ley que indica el tratamiento adecuado de la basura generada por el constante recambio de la electrónica. En China por ejemplo, la ley de reciclaje es muy fuerte en sanciones para aquellos fabricantes que no la cumplan y entonces deberán recuperar todo aquello considerado “basura tecnológica” para su refuncionalidad, que podrá ser para volver al mercado tecnológico o como materia prima para otros productos.

Este último no  es el caso de Gran Bretaña quien para seguir con su etiqueta de país “pirata” ha sido denunciado en diferentes ocasiones por exportar ilegalmente contenedores repletos de basura electrónica a países del tercer mundo. Ya en 2008 se conocía la existencia del tráfico ilegal de residuos desde Europa hacia países menos desarrollados, como los de Asia y África. Según un informe presentado al Parlamento de la Comunidad Europea, en ese mismo año, por el Ministerio de Medio Ambiente, el 15% del transporte de residuos quebranta las normas comunitarias y en el 6% de los casos, los cargamentos son del todo ilegales.

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En nuestro país el tratamiento de la ley de basura electrónica, que se encuentra en estudio desde 2008, (año que comenzó a tratarse mundialmente el tema) perdió estado parlamentario y el proyecto que había logrado media sanción en la Cámara de Senadores volvió a foja cero al no ser tratado en la Cámara de Diputados, y desde entonces no existió ningún diputado capaz de conseguir presentar otro proyecto para resolver el problema de las toneladas anuales de basura electrónica que se generan en el país.

De esta forma quedó descartada la idea de regular la disposición final de los residuos electrónicos y eléctricos delegando la responsabilidad en los productores de los artículos, que en su gran mayoría son empresas extranjeras que no tienen injerencia en el control y tampoco hacen nada para no involucrarse en un tema complicado de legislar y de llevar a cabo.

Desde hace varios años diferentes organizaciones de cuidado ambiental protestaron y denunciaron a un sector político por la anulación del tratamiento de la ley de regulación de basura electrónica, tras sospecharse de estar ante la presencia poderosa del lobby de las grandes fábricas de electrónica para que no se tratase.

Lo cierto es que la innovación tecnológica en el último medio siglo tuvo un impulso sin precedentes en otros rubros y esto ha posibilitado que tecnologías en principio caras, complejas y orientadas a un público determinado, sean hoy baratas, sencillas y fácilmente utilizables en la vida cotidiana. Un avance sin precedentes que marca un antes y un después en la comunicación y rutina de las personas del mundo.

Esta masificación de los nuevos dispositivos generó un constante desarrollo científico y tecnológico que sumado al paradigma consumista, provoca un permanente recambio de los artefactos eléctricos y electrónicos por parte de los usuarios dejando en el camino miles y miles de kilos de basura en aparatos obsoletos que ya nadie usa.

Según datos provistos por la organización Greenpeace, en la Argentina se estima que cada habitante genera 3 kilogramos de basura electrónica por año, que van desde notebook en desuso, teclados, mouses, gabinetes de computadoras y teléfonos celulares de desecho, lo que hace una cuenta progresiva anual por país de 120 mil toneladas de basura electrónica que nadie quiere reciclar.

En este contexto, los últimos datos recabados que datan del 2011, indican que se descartaron más de 1 millón de computadoras y casi 10 millones de celulares y nadie sabe qué hacer con ellos, ni siquiera los políticos que se niegan a tratar la ley.

El avance tecnológico es imparable y en beneficioso para la humanidad pero a la vez contrasta con el daño que le provocamos a la hora de no tener en cuenta la basura que generamos.




 

 

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