Imputada la superiora de un convento carmelita en Entre Ríos tras denuncias por torturas

Sociedad 07 de septiembre de 2016 Por
La madre superiora del convento Carmelitas Descalzas de Nogoyá ha sido imputada por "privación legítima de la libertad" después de que el centro católico de Entre Ríos fuera registrado tras las denuncias presentadas por torturas.

14732360716745Religiosas convento Carmelitas Descalzas de Nogoyá. EL MUNDO

Posdata Digital/Argentina

La madre superiora del convento Carmelitas Descalzas de Nogoyá ha sido imputada por "privación legítima de la libertad" después de que el centro católico de Entre Ríos fuera registrado tras las denuncias presentadas por torturas.

La decisión fue tomada por el fiscal de Nogoyá, Federico Uriburu, quien confirmó el hallazgo de silicios y látigos con los que se castiga a las religiosas, informa el diario Clarin. La superiora, la hermana María Isabel, ha nombrado como defensores los abogados Guillermo Vartorelli y Miguel Angel Cullen.

La madre superiora se resistió a los registros policilaes, que llevaron a la clausura del centro, y los funcionarios judiciales y de la policía tuvieron que forzar la entrada para proceder al registro del convento. En ese registro no se hallaron documentos ni reglamentos internos que pudieran explicar los usos y costumbres de las carmelitas. Tampoco se hallaron mordazas, explicó el fiscal aunque todavía quedaban habitaciones por registrar.

Las religiosas, por orden de Uriburu, están siendo examinadas por médicos forenses. Una ex monja del Monasterio de la Preciosísima Sangre y Nuestra Señora del Carmelo de Nogoyá, denunciado por torturas, dio su testimonio sobre lo que sufrió durante los 10 años que pasó recluida como carmelita descalza, informa el citado diario.

"He vivido tortura psicológica, castigo físico, encierro de celda (como llaman a las habitaciones) y duras reprimendas por parte de la madre superiora", reveló esta mujer, que se mantiene en el anonimato, a Canal 13, tras presentar la denuncia por "privación legítima de la libertad".

La ex religiosa se refirió al látigo como uno de los elementos de tortura utilizados. "Se hace con cuerdas, que antes se pasan por cera derretida que después se deja secar para que quede más duro. Nos autoflagelamos, nos pegamos en las nalgas. En las reglas, las constituciones, está establecido que se haga una vez por semana", relató.

También está el cilicio, al que describió como "una especie de corona de alambre que aprieta la pierna y lastima. Incluso llega a sacar sangre", contó. El cilicio está establecido para los viernes. "Y en cuaresma, se usa los lunes, miércoles y viernes, durante una hora. Pero con esta madre superiora ese tiempo se incrementaba de manera notable. Lo mandaba por cualquier infracción que cometiéramos", añadió.

Otro elemento que utilizan es la mordaza, que consiste en "un tubo con elástico, que se pone delante de la boca y se ajusta con el elástico. Era para reparar los pecados de la palabra. Podía ser un día o una semana que uno esté con la mordaza", dijo la mujer. Sin embargo, afirmó que "el peor castigo era la tortura psicológica, más que el frío o que dormir en una cama de paja. El hecho de que te estén remarcando que eres la causa de la desgracia en la comunidad, lleva a uno a pensar que es mejor morirse que estar haciendo sufrir a las demás".

Vía: El Mundo