Caso Valentín: Los derechos del niño son asuntos de todos

Caso Valentín: Hay ausencias que lastiman hasta dejar en jirones el alma. La incertidumbre matan en vida a quienes esperan un regreso. No saber dónde está un hermano, un padre o un hijo es desbastador.

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Posdata Digital/Argentina

Por Alejandra Ponce de León

Hay ausencias que lastiman hasta dejar en jirones el alma. La incertidumbre matan en vida a quienes esperan un regreso.  No saber dónde está un hermano, un padre o un hijo es desbastador.

Las familiares, amigos y hasta desconocido se solidarizan en esa búsqueda, empapelan cuanta pared encuentran con las fotos de las personas desaparecidas, se unen a las marchas multitudinarias que se multiplican día a día, y los medios de comunicación se hacen eco de ese dolor para sumar voluntades.  Todo es poco cuando se trata de encontrar a un ser querido.

No es el caso de Uriel Valentín Moreno, el niño de 3 años que desapareció del patio de su casa el pasado 12 de Mayo en Carcarañá, en una tranquila localidad santafecina. El silencio de sus familiares es abrumador, incomprensible y la incertidumbre  crece entre  la gente que sigue el caso.

La familia directa –Yesica Ortiz- madrastra - Diego Moreno –padre- Emilia Tallade -madre biológica- entre otros, se niega a recibir a la prensa, no aceptan contactarse con distintas ONG que trabajan en casos similares, no contestan los mensajes en sus perfiles  de Facebook –único contacto- que ellos mismos facilitaron desde un principio. Otro hecho llamativo fue comprobar que los teléfonos que publicaron desde el día 1 de la desaparición del menor para ofrecer cualquier dato sobre su paradero, no estaba en servicio. La pregunta que surge es: ¿No les resultó extraño que nadie llamara? ¿Por qué tanto hermetismo entre ambas familias ante un hecho tan doloroso como es la desaparición de un menor?

El gran conflicto familiar entre Ortiz y los Moreno es de vieja data y con consecuencias  irreparables. Numerosos testimonios nos llegan -a este medio -de  fuentes fidedignas - enumerando  las desavenencias entre grandes, la tragedia  de los más pequeños,  y el dolor de una abuela – Graciela - que perdió dos nietos - de 10 y 15 años - primos de Uriel-.  El enfrentamiento está más vigente que nunca al punto tal, que nadie reclama por un inocente de tres años que se esfumó misteriosamente del patio de su casa hace más de un mes. Es un caso misterioso, complejo y sobresale por la inacción de quienes deberían ser los primeros en buscarlo.  Tal vez sea el punto de partida que permita a la sociedad  intervenir, investigar, indagar,  porque “Los derechos de los niños son asunto de todos”.

La historia continua….

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