Gustavo Yanniello, un actor que debutó a los 58 años: "Siempre me importó el alentar buenas conductas"

Entrevistas 05/06/2016 Por
Entrevista a Gustavo Yanniello, actor que representó al Papa en la serie “Francisco, el jesuíta”. Debutó a los 58 años para –una coproducción de History Channel Latinoamérica y Anima Films- en 2015 para toda América Latina.

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Posdata Digital/Argentina

Por Walter Gustavo Telesca

¿Cuándo empezaste a que­rer ser actor, desde chico?

Sí, la verdad es que desde chiquitito ya era actor. Típi­co… el que canta en todos los cumpleaños, el que llamaba la atención, el que actuaba en to­dos los actos de la escuela… El más payaso siempre, en todos lados y en todos los trabajos. Que no siempre fueron traba­jos artístiscos…

¿De qué otra cosa trabajas­te?

Hice de todo…, estuve en ven­tas, en fabricas, laburé de pre­ceptor. Pero en todos era el que divertía, el que estaba jo­diendo todo el tiempo…

¿Y estudiaste actuación o es autodidacta lo tuyo?

Y a los 26 años más o menos, un amigo me dice ¿por qué no te venís a estudiar teatro? Él estudiaba en la escuela de Luis Agustoni y me convenció, porque era mi amigo, y por­que conocía a alguien, porque sino me hubiera animado..., ni siquiera se me habría cruzado por la cabeza eso de ser ac­tor… Y bueno y me metí y me divertía mucho y además me alentaban porque veían que lo mío podía andar, entonces es­tudié 3 años.

¿Y a partir de ahí empezaste a trabajar de actor?

No, porque la verdad es que siempre le esquivé al compro­miso y a mí me gustaba ha­cerlo porque me divertía. Pero nunca me enganchaba en tea­tro independiente o cooperati­vas, porque la obligación de tener que ensayar me tiraba para atrás. Pero siempre pen­saba que me gustaría hacerlo pero sin tener que autoprodu­cirme… Y al final terminé tra­bajando produciéndome a mí mismo..., porque lo que hago hoy es eso. Pero nunca fue lo que deseaba, yo quería como todo el mundo que me paguen por el trabajo que hacía…

¿Y cuando comenzás a tra­bajar en los medios?

Al poco tiempo de haber ter­minado de estudiar, comienzo a trabajar en radio, medio de casualidad..., porque aparece en mi barrio, en un pub de Flo­res, haciendo un show el “Loco de la colina” cerca del año 1985. El show era un espectá­culo participativo, en el cual El Loco, hacía pasar a gente del público en un simulacro de examen y los hacía improvisar sobre temas totalmente absur­dos..., entonces paso al frente porque me identifiqué con el humor que tenía el tipo, por­que hacía algo parecido a lo que yo hacía.

¿Lo escuchabas habitual­mente?

Noo, para nada…, ni siquiera sabía quién era, ni que tenía un programa de radio. La pri­mera vez que lo escuché nom­brar fue cuando vi el afiche del show… Entonces, después de mi participación, un productor me ofreció participar regular­mente en la radio. Y cuando fui a la radio descubro una locu­ra. Un mundo que desconocía, que me encantó. Ahí empecé a crear personajes, empecé a cantar, a poner todo lo que yo sabía hacer y con posteriori­dad me incorporé al show en vivo como profesor adjunto al Loco… Y ese fue mi primer contacto con el público y con

ganar un peso relacionado con algo artístico… Y después seguí haciendo cosas esporá­dicas y siempre tuve la fanta­sía de que alguien me viera o escuchara y se interesara por mí.

Pocas veces me pagaron por mis trabajos, siempre tenía que autoproducirme, como es habitual en el mundo radial. Una vez recuerdo que fue Lalo Mir el que me dio la oportuni­dad de contratarme y tengo el orgullo de poder decir que después de llevarle un demo (porque nadie me lo presen­tó…) me llamó y me contrató como humorista en un progra­ma de la noche y al tiempo me ofreció conducirlo y terminé al frente del programa que se llamaba “Corazones” que salía por la vieja Radio del Plata en 95,1

¿Tu vida profesional siem­pre pasó por las radios?

Si, luego de eso, anduve pi­cando en muchas radios, en distintos programas y tuve po­cas oportunidades de hacer teatro, sacando un espectá­culo llamado “Varietales” en el teatro Gargantúa.

Filmaste un miniserie prota­gonizando al Papa… ¿Cómo llegaste al papel?

Fue medio de casualidad… Encuentro una página en Fa­cebook, donde pedían actores y hacían castings. Y siempre estuve atento a que aparecie­ra algo actoral. Pero no apare­cía nada… Y entonces, veo un aviso que decía “Buscamos actores entre 20 y 70 años”… y obviamente era mi rango… (ri­sas)

Mandé un CV con fotos mías y me contestan, pidiendo más fotos. Y vieron un aire parecido a Bergoglio. Me llamaron y me dijeron estás preseleccionado para un papel, vas a tener que hacer un casting para el pro­tagónico de una biografía, con testimonios de personas que tuvieron que ver con las cosas que se cuentan en la serie. Me enviaron un texto por email para hacer el casting y luego de hacerlo sentí que anduve bien, que el personaje de cura lo tenía incorporado, porque yo estudié en un colegio de curas y sabía cuáles eran los gestos y la forma de hablar de los curas…

¿Pensaste que era para vos el papel?

Me tenía mucha confianza. Mirá…, el primer papel que hice en teatro fue de un pastor bra­sileño, fui a un colegio de cu­ras y vivía a 3 cuadras de Ber­goglio…, o sea… tenía que ser para mí. Además, aparente­mente anduve bien en el cas­ting, veía que la respuesta del director de casting era buena, me decía hagamos otra toma, me alentaba, buscando en mí lo mejor… Así que a partir de ese momento me dijeron bue­no te vamos a llamar.

¿O sea que este es tu pri­mer protagónico? ¿Se podría decir que sos un actor muy afortunado entonces que tu primer papel sea el protagó­nico de una miniserie y nada menos que interpretando al Papa?

En realidad no es mi primer protagónico, es mi primer tra­bajo…. (risas)… Porque es la primera vez que me contratan para ser actor y yo nunca ha­bía trabajado con una cáma­ra... ¡¡Esto es cine!!

En un momento me querían poner cierto maquillaje para que me parezca más, me agregaron sí, orejas de goma, más grandes) y el director me preguntó qué me parecía y le respondí “yo quiero conmo­ver, sin menospreciar al de los efectos especiales, pero no era el parecido sino la esen­cia del personaje, lo que tenía que construirse. Porque si no conmovés con un personaje así, no tiene sentido, porque no pasa por parecerse más o menos. Cuando ves la pelícu­la Gandhi, La Madre Teresa, no mirás el parecido del actor, sino que el actor pueda trans­mitir esa energía.

¿Por dónde se emitirá la se­rie…?

Telemundo compró los dere­chos internacionales de tele­visión de La miniserie, porque no es que el producto sea ar­gentino, es una coproducción con ellos. Los dueños en rea­lidad son History Channel, que la emitirá en noviembre.

¿Y qué me podés adelantar del contenido?

La serie abarca desde que el es chiquito hasta la actualidad, hay tres bergoglios, uno de chico, otro hasta los cuarenta años aproximadamente y des­pués viene mi papel. En el que represento al Bergoglio más combativo, hay escenas en el que está con Quarracino y otras combatiendo a la pobre­za y hasta que llega a Papá y gestiona el encuentro entre los cubanos y los estadouniden­ses.

De aquellos deseos que te­nías a los 26 cuando estu­diabas actuación hasta hoy a tus 57 años sos el ejemplo más concreto del “persevera y triunfaras”

(Risas)… Para mí es increíble. Porque me están pasando un montón de cosas y algunas personas me empiezan a mi­rar de otra forma. Porque soy un tipo grande y me miraban como a un tipo raro que toda­vía sigue haciendo comenta­rios inciertos o me miran me­dio como desubicado…

¿A partir de esto tenés otras expectativas?

Me encantaría que así pase… escuché que puede existir la posibilidad de que se haga algo en relación a la vida de Barreda y que me tendrían en cuenta a mí para el personaje.

¿Y ahora estás haciendo ra­dio?

Si estoy en dos programas. Hago uno que se llama “La música de los espíritus” que sale por Radio Rivadavia los viernes y sábados de las once de la noche. Un programa que hago con Juan Deanta que no tiene nada que ver con la Radio, sería más para una FM, medio zarpado, deliran­te…, cuando se den cuenta lo levantan… (risas) Me gusta la idea del programa, elegimos música que nosotros pensa­mos que es la preferencia de los espíritus, porque según cálculos que nosotros hicimos hay más espíritus que perso­nas dentro de los oyentes, en­tonces tenemos un potencial de escuchas ilimitados y qui­zás podemos ir primeros en audiencia... (risas). Y el segun­do programa es “Digo lo que pienso” tengo una participa­ción en el programa de Rosa­rio Lufrano a la mañana.

Tu trabajo siempre se formó en torno al humor, pero tu primer trabajo fue un papel dramático. ¿Cómo tomaste eso? Porque supongo que tus deseos de que te paguen por un trabajo habrá tenido que ver también con mante­ner el estilo… ¿no?

Vos sabés que cuando uno pide, según las leyes de atrac­ción, dicen que cuando le pedís al cosmos cuanto más detalle le pedís mejor, porque se lo hacés más fácil. Y enton­ces, eran tantas las ganas de poder hacer algo actoral, que no tenía preferencias en hacer algo dramático o humorístico. Yo disfruto de la misma ma­nera lo que hice, que el humor que genero todos los días. Y no me generó ningún tipo de ruido el hacerlo, porque no te­nía puesta mi intención en lo humorístico… Lo mío es la im­provisación, soy mejor en eso y quizás en la crítica que en algunos programas me per­miten la posibilidad de hacerlo con una visión producto de un análisis de la actualidad.

¿Sos católico practicante? ¿Tenés un acercamiento más próximo al Papa o a la Iglesia a partir de tu representación del Papa?

A la Iglesia no tanto. Al Papa un poco más, como líder mun­dial y como tipo que puede influir en la gente. Porque la verdad es que siempre estu­ve identificado con ciertas co­sas…

¿Ciertas cosas de qué…, del Papa, de La Iglesia…?

Con ciertas reglas humanas que yo aprendí de mis viejos, de mi familia. Siempre me importó el buen comporta­miento, el alentar buenas con­ductas. Entonces hay ciertas cosas que me comprometen más y que todos podemos ser… (pausa)

¿Papa algún día…?

(risas)… No, pero… Podemos aportar una cuota de huma­nismo. El Papa es un tipo y a mí me parece que lo que él dice, no lo dice porque se lo imponga su investidura, sino que debe ser así. Es un tipo auténtico, cuando habla de austeridad, creo que lo siente realmente. Porque no sé hasta qué punto puede mentir… Yo le creo. Y creo que cualquier persona tiene a su alcance no joder al prójimo, ayudar en la medida que pueda, … no sé yo siempre fui medio así…, no religioso de ir a la Iglesia, pero sentirme comprometido con los valores humanos.

Bueno la última pregunta que quiero hacerte es una que le hago a todos mis en­trevistados…

¿Cómo fue mi primera vez…?... (risas)…

No, no… es ¿qué dirá tu epi­tafio cuando ya no estés?

Ahh, que preguntita… es la pri­mera vez que me llevan a ese lugar…!

¿Lo puede escribir otro o tie­ne que ser el difunto?

En realidad es una frase que rinde homenaje al desapare­cido, tanto porque sea su vo­luntad como también lo que pensaban sus familiares…

Primero te voy a decir que los hijos de uno será la continui­dad y cargan con lo bueno y lo malo de mí. Entonces nadie mejor que ellos para juzgar y definirme. De todos modos te diré que… (piensa)… Podría ser que acepté lo que me tocó vivir y disfruté mucho sin ser muy rebelde, pero acepté. No le es­capé ni a lo malo ni a las co­sas buenas…, probablemente pagué mis cuotas por un lado y cobre por el otro…. es decir “no me hice el boludo”… (risas)

Vía: Walter Gustavo Telesca/Periodista - Editor Literario

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