Nefertiti, un misterio sin resolver

ARQUEOLOGÍA 08 de mayo de 2018 Por
Se desvanece la teoría que situaba la tumba de la reina de Akenatón dentro de la del famoso faraón hallado por Howard Carter
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Perfil del busto de Nefertiti en el Neues Museum de Berlín (© Museos Estatales de Berlín, Museo Egipcio y la Colección de Papiros / bpk / Jürgen Liepe

Posdata Digital| Argentina

Los restos y el ajuar de la reina Nefertiti no están ocultos tras ningún muro de la tumba de Tutankamón. El resultado de la investigación liderada por Francesco Porcelli de la Universidad Politécnica de Turín ha zanjado una polémica que en los últimos años dividía la comunidad científica.

El análisis de las paredes de la tumba, hallada por Howard Carter, utilizando un radar de penetración terrestre ha llegado a la conclusión de que no existen cámaras ocultas, tal y como apuntaba una teoría del egiptólogo británico Nicholas Reeves que, además, sugería la posibilidad de que la famosa reina podría ocultarse detrás de las pinturas de los muros norte y oeste de la cámara funeraria.

img_lbernaus_20170913-100931_imagenes_lv_terceros_harry-burton-public-domain-via-wikimedia-commons-kHoward Carter examina la tumba de Tutankamón en 1924 (Public-domain)

De esta manera se esfuma también la ilusión de volver a encontrar una tumba real, y no una cualquiera, sino la de la gran Nefertiti, la consorte de Akenatón, convertida también en todo un icono de belleza desde que se descubrió su impresionante busto, ahora en Berlín, enterrado en la ardiente arena de Tell el-Amarna, el lugar donde reposan los restos de Aketatón, ciudad que su esposo mandó construir para que se convirtiera en su nueva capital en detrimento de Tebas, dominada por los poderosos sacerdotes de Amón.

Pero no solo eso. Akenatón ha pasado a la historia por instaurar el monoteísmo en una sociedad que adoraba a centenares de dioses. Aunque, en realidad, muchos egiptólogos consideran que el nuevo culto al dios Atón solo pretendía acabar con el excesivo poder que ejercía el clero de Amón, cuya adoración prohibió y persiguió.

LAVANGUARDIA_G_7579114879-ka5B--656x875@LaVanguardia-WebFragmento de una estatua del faraón Akenatón. (.)

Encontrar la tumba de la reina Nefertiti no solo podría desvelar si era tan hermosa como su nombre indica (‘la bella ha llegado’) sino que su hallazgo seguramente ayudaría a aportar luz a uno de los episodios más desequilibrantes de la historia del antiguo Egipto: el reinado del faraón que revolucionó ambas orillas del Nilo.

Pero Akenatón no solo puso en práctica la primera gran reforma religiosa de la historia de la que se tiene constancia, sino que su reinado también supuso cambios políticos, sociales, económicos y hasta artísticos. Y son muchas las lagunas que envuelven el breve pero intenso período de Amarna y más teniendo en cuenta que el faraón sufrió la damnatio memoriae, que incluso llegó a afectar a su sucesor Tutankamón. De nada le sirvió al joven faraón restablecer el culto a Amón.

Encontrar la tumba intacta de Nefertiti sería lo no va más
JOSÉ MIGUEL PARRAEgiptólogo


“Encontrar la tumba intacta de Nefertiti sería lo no va más”, comenta entusiasmado el egiptólogo José Miguel Parra imaginándose la escena. “Permitiría saber más de su vida, ya que se desconoce cuándo murió, si durante el reinado de Akenatón o si lo llegó a suceder, como apuntan algunas teorías”, explica el egiptólogo Alejandro Jiménez Serrano, director de la misión de la Universidad de Jaén en Qubbet el-Hawa.

Otro de los misterios que rodean a la bella reina hace referencia al vínculo que tenía con Tutankamón. Sin duda, era su yerno, ya que se casó con una de las seis hijas que tuvo con Akenatón, pero se desconoce si también, como indica Jiménez Serrano, “era hijo del faraón hereje o tal vez su hermano, o quizás pudiera ser hijo del misterioso faraón Semenejkara” que sucedió a Akenatón durante pocos meses después de su muerte y de quien se sospecha que también pudiera tratarse de la propia Nefertiti.

Se desconoce cuándo murió, si durante el reinado de Akenatón o si lo llegó a suceder
ALEJANDRO JIMÉNEZ SERRANODirector de la misión de la Universidad de Jaén en Qubbet el-Hawa


Así pues, el lío es tremendo. “El período amárnico es muy complejo”, constata Parra. “No sabemos si ella llegó a ser faraón ni si la familia real murió de peste. Por eso es tan importante encontrar información nueva”, añade. “Más allá de poder tener la tumba intacta de una reina, sería maravilloso encontrar un cofre lleno de papiros y documentos”, aunque “solo con los muebles del ajuar estaríamos ante un montón de nuevos datos”, augura Parra.

¿Ya se ha encontrado la momia de Nefertiti?
Ante los saqueos que sufrían las tumbas de faraones a finales del Imperio Nuevo, los sacerdotes llegaron a esconder algunas momias en escondrijos reales. En la tumba KV55 del Valle de los Reyes se hallaron varios enterramientos. Uno de ellos, correspondiente a un hombre, se ha vinculado a menudo con los restos de Akenatón.

Y en la KV35, tumba perteneciente al faraón Amenhotep II, también se hallaron otras momias reales. Se ha especulado que una de ellas, perteneciente a una mujer, podría ser la de Nefertiti. “Los resultados de ADN no fueron concluyentes”, recuerda Jiménez Serrano, que no descarta que algún arqueólogo tenga “la suerte de encontrar nuevos datos”.

Para el egiptólogo de Jaén, “el ADN puede ser fundamental para saber los orígenes de Nefertiti, ya que no está claro quiénes eran sus padres ni si era egipcia o extranjera”. También se podrían saber otros “aspectos de su vida, como la edad en la que murió y las enfermedades que padeció”. Y otra cuestión relevante: “comprobar si su rostro real corresponde con la belleza de su busto”, una obra de arte tan cautivadora como enigmática, digna de todo un mito como el de Nefertiti.

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El famoso busto de Nefertiti en su vitrina del Neues Museum de Berlín (© bpk / Museo Egipcio y Colección Papyrus, SMB / Martin Specht)

Fuente| La Vanguardia

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