Agresividad

Rincón literario 28 de abril de 2018 Por
La intolerancia y la agresividad está a la orden del día. ¿Qué nos pasa como sociedad?
Agresividad
Agresividad - Foto: S.E.

Posdata Digital | Argentina

Por Eduardo Servente | Ingeniero Civil

Salgo a la calle y siento ruidos, gritos, insultos, bocinazos. Gente con cara hosca, cabizbajos, ceños fruncidos. Ni una sonrisa, ni un gesto de amabilidad o cortesía.

Me subo al auto, pongo la radio y escucho gritos, cambio de estación y pongo música suave, comienzo a circular y un colectivo hace valer su tamaño y pasa por donde no puede pasar, un auto estacionado en doble fila impide el paso de los demás y no le importa, otro revienta con la bocina aunque la luz aún no se puso en verde.

Me quedo en casa y entro en las redes sociales y escucho insultos, peleas, agresiones. Extremadamente violentas cuando se resguardan detrás de algún nombre falso y una carita inventada.

Agresividad

Nuestra sociedad está enferma. Somos incapaces de comunicarnos o relacionarnos con los demás sin agredir, escuchando razones.

Es sabido que nos resulta muy difícil conversar y discutir sobre cualquier tema. Cuando civilizadamente nos proponemos tratar un tema que la sociedad necesita una discusión profunda logramos organizar larguísimas exposiciones que nadie escucha para después votar o tomar la decisión que ya teníamos pensada, entonces ¿cuál es el sentido de tantos discursos si no sabemos escuchar y menos aún discutir y estar abiertos a cambiar de opinión?

Confieso que muchas veces me entretengo interactuando en el Twitter opinando de temas que me interesan como la política, la economía, el tránsito, el fútbol, simplemente la vida. Me gusta dar mis opiniones sobre distintos temas y muchas veces presento notas como ésta que suelo escribir, entro en algunas discusiones cambiando opiniones con muchos “twitteros” encontrando diálogos enriquecedores.

Pero muchas veces, y me sorprende que sean “muchas” veces me cruzo con respuestas intolerantes, agresivas, insultantes, que no soportan escuchar una opinión distinta a la que ellos piensan; más aún algunas veces recibo respuestas duras y agresivas expresando lo mismo que yo, pero agresivamente. Y veo y leo y noto que no solo me sucede a mí.

Y más agresivos son aquellos que aparecen con nombre y fotos falsas, inventadas, para mantenerse en el anonimato y escondidos disparar contra los que pacíficamente damos la cara y nuestras sanas opiniones tratando de entablar una discusión que rápidamente se interrumpe con insultos.

Eso es una muestra de lo que mencionaba al principio, la intolerancia y la agresividad está a la orden del día.

¿Qué nos pasa como sociedad?

A decir verdad, la sociedad mundial está enferma, intolerante y agresiva. Si bien podemos nombrar pueblos que viven tranquilos y felices, en general el mundo está mucho más tenso, más agresivo que antes. Estamos nuevamente en una guerra fría mucho más peligrosa que la del siglo pasado.

Pero volviendo a nuestra querida Argentina siento que cualquier expresión es motivo de insultos y agresiones. Desde la escuela donde ya no se respeta a los maestros y ni siquiera los padres lo hacen; en la televisión y la radio donde todo son gritos, insultos y agresiones; en el Congreso donde no son capaces de tener una discusión sana sin agredir y ser constructivos por el bien de quienes los votamos; como dije más arriba, hasta en la calle uno siente que constantemente existe una carga difícil de sacarse de encima; ni siquiera somos capaces de respetar nuestras pasiones y discutir de fútbol en paz en una charla de café.

No tengo duda que se nota más aún en las grandes urbes. En los grandes conglomerados la agresión está más a flor de piel y encontramos más y más tranquilidad a medida que nos alejamos.

Pero eso no debería ser justificación. Creo que en los últimos tiempos la agresividad entre todos los integrantes de la sociedad ha crecido y mucho.

Deberíamos escuchar más, ser más tolerantes. No tenemos siempre la razón. Escuchar a quien sea que nos esté dirigiendo la palabra, es enriquecedor y seguramente tomando en cuenta todo lo que escuchamos nuestra postura, lo que pensamos, será mucho más rico.

Todos tenemos derecho a opinar, todos tenemos derecho a circular, todos tenemos derecho a tomar nuestras decisiones, todos tenemos derecho a vivir en paz, todos tenemos derecho a…

Cuando no podemos ejercer alguno de nuestros derechos nos sentimos agredidos, sentimos la violencia.

¿Qué nos pasa como sociedad?

Hemos vivido tiempos difíciles; hemos pasado de crisis en crisis; muchas veces individualmente pasamos de tener un buen pasar a estar en quiebra; o bien hemos pasado años sin levantar cabeza.

Pero, ¿es todo eso justificativo para agredirnos entre nosotros? No, sin duda que no, y sin duda que esa agresividad nos lleva a estar cada vez más cerca de más y más fracasos.

Somos una sociedad terriblemente agresiva, por lo menos es lo que se ve hoy en día. Esa agresividad se genera básicamente por la falta de respeto, y es eso lo que deberíamos recuperar para empezar a sanarnos.

Respeto es escucharnos, respeto es no agredirnos, respeto es convivencia, respeto es opinar y dejar opinar, respeto es entender las jerarquías, respeto es no invadir a los demás.

Todo eso fuimos perdiendo y ojalá recapacitemos para recuperar la paz, el respeto y la convivencia.

Ojalá nos convenciéramos que debemos dejar esa agresividad de la que estamos teñidos y pudiéramos crecer en paz para nuestro bien y el de nuestros hijos.





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