Catherine Zeta-Jones: Líder narco y mujer de armas tomar

CINE 10 de abril de 2018 Por
MIRÁ EL TRÁILER. "Quiero roles que me pongan adrenalina en las venas". Es la protagonista de Griselda Blanco: la reina de la cocaína", película sobre la famosa narcotraficante colombiana.
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Catherine Zeta-Jones: Líder narco y mujer de armas tomar - Foto:Clarin

Posdata Digital| Argentina

Ni bien se supo que Catherine Zeta-Jones iba a interpretar a la famosa narcotraficante colombiana Griselda Blanco en Griselda: la reina de la cocaína, una película original del canal Lifetime que se estrena este miércoles 11, a las 23, la actriz empezó a recibir ataques de algunos medios latinos en los Estados Unidos. No es la norma, ya que generalmente la prensa hispana la apoya, pero esta vez ella tuvo que salir a defenderse de la manera en la que hace todo en la vida, aparentemente: con mucha pasión. La misma que enamoró al actor Michael Douglas cuando la vio actuando, también de latina, en la película El Zorro, junto a Antonio Banderas. Una tremenda piedra que lleva en su dedo anular recuerda que pasaron 18 años desde que se dejó convencer por el actor y se unió a la dinastía Douglas.

Syp6rHFoz_720x0__1Catherine Zeta-Jones caracterizada como Griselda: LA reina de la cocaina. Fotos de prensa

Es la tercera latina que interpreto en mi vida: la primera fue para El Zorro y debo decir que le gané a seis actrices latinas en ese casting. No sé qué vieron en mí, yo creía que no me iban a dar el papel. Luego en la película Traffic interpreté a una mujer de ascendencia latina, otra vez. Siempre voy a aceptar roles que me ofrezcan y que crea que puedo llevar adelante. Estoy totalmente a favor de la diversidad. Siento que el de Hollywood es un mundo manejado por el hombre blanco… Cuantos más roles que se escapen al estereotipo podamos incluir, mejor”, se enardece.

En un hotel de Pasadena, con una blusa negra y una pollera midi en blanco y negro, con su larga cabellera azabache ondulada, Zeta-Jones despliega toda su seducción ante un puñado de periodistas latinoamericanos, incluyendo a algunos medios colombianos más preocupados porque no se deje mal la imagen de su país con el tema del narcotráfico que por ver quién interpreta a Griselda.

Después de todo, ya tuvieron un Pablo Escobar brasileño en la serie de Netflix Narcos. El director de Griselda: La reina de la cocaína, Guillermo Navarro, mejor conocido como director de fotografía de su compatriota Guillermo del Toro, dirigió dos capítulos de Narcos casualmente. Y de ahí se trajo al colombiano Pablo Espinosa para que hiciera de segundo esposo de Griselda, la mujer a la que apodaban “la viuda negra” por la forma en que se sacaba de encima a sus maridos.

Catherine comenta que habla español y que tiene una casa en España a la que ha estado yendo por 20 años, dice que es como si ese país la hubiera adoptado. “Me siento muy conectada con la gente latina, puedo decir que mis tres roles preferidos han sido de hispanas. Hay algo en el lenguaje del cuerpo y en la actitud que siento que comparto con ellas, será también la pasión. Recuerdo que para el casting de El Zorro no me gané el papel hasta que hicimos una escena con Antonio (Banderas), y ahí se dio algo muy latino, muy espontáneo y totalmente correcto”, le cuenta a Clarín.

rJbwKStoM_720x0__1Gran trabajo de composición de Zeta Jones, para interpretar a una de las mujeres más temibles de América latina.

Se empieza a acordar de la cara con la que la miraron las actrices latinas que se quedaron afuera. Se ríe, se refresca mentalmente y vuelve a su último rol de hispana, Griselda Blanco, una de las más feroces narcotraficantes en la historia, socia de Pablo Escobar, acusada de mandar a matar a más de 200 personas.

La diferencia es que esta vez Catherine llevaba años luchando en el ambiente para tratar de interpretarla. Se dice que chocó con Jennifer Lopez en algún momento, porque la cantante también quería convertirse en Griselda. Ahora parece que va a ser la colombiana Catalina Sandino la que va a terminar interpretándola en 2019 para un proyecto de HBO. J Lo habría quedado otra vez afuera.


¿Qué la llevó a Catherine querer contar esta historia en primera persona?

Explica que desde el primer momento en que vio un documental en televisión (Cocaine Cowboys) notó en Griselda una fuerza y un poder con el que pudo sentirse conectada. “Admiro eso en ella”, aclara. E incluso dirá más tarde que está tratando de transmitirle algo de esa fuerza a su hija Carys (de 14 años).

Admitirá a lo largo de la conversación que ella también tiene sus flaquezas, claro, pero que haber nacido en Gales le hizo bien para empoderarla, lo llamó “un lugar de resistencia”. Desde ahí partió niña hacia Londres y luego hacia los Estados Unidos.

Catherine cree que Griselda Blanco se sentía una diva. “Se comportaba como una estrella de cine que en su cabeza estaba protagonizando una película y yo no quise endulzarla, pedí que se viera como era de verdad. Era una mujer temeraria, hacía que los hombres le temieran”.

La película empieza con ella de niña, siendo ofrecida como prostituta por su madre, matando a quemarropa al hombre que la abusaba y no quería pagarle. “Está mal si queremos contar historias de mujeres duras y empezamos a buscarle excusas. No las tiene. Eso me gustó de cuando Charlize Theron interpretó a la asesina serial de Monster, no la endulzó. Otras niñas han sido abusadas y no se convirtieron en criminales. Griselda era astuta, ambiciosa, creativa, manipuladora, fue la que le explicó a Escobar cómo meterle cocaína en la ropa interior a las mulas, todas modelos, para que no las detectaran en los vuelos desde Medellín a Nueva York. Y era capaz de todo si la hacían enojar”.

Parece que un problema para recrearla fue que no hay muchas fotos de Griselda joven, hay más de cuando ya estaba mas grande, cuando después de pasar 8 años en prisión la deportan a Colombia y ahí la mató un sicario. Catherine asegura que lucir con poco maquillaje fue un ejercicio terapéutico. “En serio, no hay nada más liberador que mostrarte como sos, sin corrector de ojeras” asegura.

Para Guillermo Navarro, el director mexicano, solo tiene elogios. “Quiero ser su musa”, dice. Aunque últimamente está trabajando poco. Hacía bastante tiempo que no aparecía en pantalla cuando el año pasado se animó a interpretar en TV a Olivia de Havilland en Feud, la pelea entre Joan Crawford y Bette Davis que protagonizaron Susan Sarandon y Jessica Lange. “No le pude decir que no a Ryan Murphy, pero cuido mucho qué roles acepto. No me siento forzada a tener que actuar, soy muy feliz criando a mis hijos, viajando, atendiendo a mi esposo. No es que me haya retirado, pero me permito el lujo de elegir. Quiero roles que me pongan adrenalina en las venas, no que me pongan a dormir”, ironiza.

Cuenta que de joven tuvo que dejar de lado muchas cosas mientras crecía en Londres, porque necesitaba trabajar en el teatro todas las noches, y que ya no necesita hacer sacrificios. Ahora puede permitirse tomarse pausas, ir a Broadway y ganar un premio Tony o tirarse a tomar sol en algunas de sus mansiones, en España por ejemplo, así sigue practicando su español.

B1wpwSFjG_720x0__1Pablo Espinosa, en la piel del segundo marido de Griselda Blanco.

-Espinosa, un actor al que las ficciones de narcotráfico le sientan bien

Al actor colombiano Pablo Espinosa se lo recuerda como el candidato presidencial Luis Carlos Galán en la serie Narcos, al que Pablo Escobar termina mandando a matar. Fue ahí que conoció al director mexicano Guillermo Navarro, quien lo terminó convocando para trabajar en Griselda: la reina de la cocaína.

“La frutilla del postre fue enterarme, además, de que Catherine Zeta-Jones hacía el protagónico y que a mí me tocaba interpretar a su segundo esposo, un narco con buen sentido del humor. Nos conocimos con ella directamente para la escena de la boda y debo decir que me sentí intimidado”, dice Pablo, entiéndase que como latino aún viviendo en Los Angeles no tiene tantas oportunidades de integrar producciones americanas.

Se queja de que casi siempre en Hollywood le asignan papeles de gángster o narco. Bueno, esta vez también, sólo que el proyecto está contado con gran dignidad por un director que admira. “En Narcos era parte de la solución y aquí soy parte del problema. Pero acá son todos hechos, están en los diarios. Además, la ética de trabajo de Guillermo es increíble, filmamos una escena por día y fue como un ballet, todo coordinado a la perfección”.

A Pablo le tocó hacer una fogosa escena de sexo con Catherine, donde ella, fiel al personaje que interpreta en la película, en la que también se ve que le gustan las mujeres, se montó sobre él y tomó el control de la situación.

Todavía le cuesta creer a Espinosa lo poco vanidosa que resultó ser Zeta-Jones: “Se nota que no le tiene miedo a nada. Algunos actores latinos se la pasan pidiendo que los iluminen mejor, aunque estén haciendo una escena en la cárcel, pero ella nunca pidió nada especial, se portó como una anti diva”.

-Catherine dijo de su esposo, Michael Douglas: “Sé que me tiene miedo”

La única referencia que Catherine Zeta-Jones hizo de su esposo, Michael Douglas, durante la promoción en Pasadena de su película Griselda: la reina de la cocaína, fue muy amable y casual. Contó que, antes de partir para empezar a filmarla en Vancouver, él la acompañó al aeropuerto y ella le pidió algún consejo para interpretar a esta mujer tan temeraria. “No tenés que hacer nada, te sale muy bien sin esforzarte”, le habría dicho él. “Qué bueno, ahora sé que me tiene miedo”, se rió ella. Es conocido que comparten el sentido del humor y que se apoyan mutuamente, lo que quedó claro esa tarde.

usto en la semana en la que Catherine Zeta-Jones se reunió conClarín y otros medios latinoamericanos para hablar de la película, explotó una noticia en Hollywood en la que una ex asistente personal de Douglas lo denunciaba de haber tenido conductas impropias delante de ella hace 30 años. El actor publicó una carta abierta negando todo.

rJ7Oc_lEg_720x0Catherine y Douglas llevan 18 años juntos y tienen dos hijos.

Y Catherine decidió seguir adelante con sus planes como si nada hubiera pasado, aún exponiéndose a preguntas indiscretas que no le llegaron. Llevan 18 años y dos hijos juntos (Carys y Dylan) y ya le ha tenido que perdonar a Michael algún affaire. Por el momento el frente parece unido. Y eso que ella, por lo que cuenta, es de armas tomar.

Fuente| Diariodecultura