Así se rodó la escena más emblemática de ‘King Kong’

CINE 17 de marzo de 2018 Por
La película aportó la magia de unos efectos especiales todavía en desarrollo
Kin Kong
King Kong (LVE) - Fotograma Foto:La Vanguardia

Posdata Digital | Argentina

Desde Parque jurásico (1993), por lo menos, los ordenadores crean dinosaurios que parecen verdaderos. En el primer King Kong, del que ahora celebramos su 85 aniversario, lo que se ve, por el contrario, es la idea de un dinosaurio, destrozado además por las gigantescas manos de Kong. Frente al realismo como meta, King Kong aportó el encanto de la metáfora; la magia, podríamos decir, de los efectos especiales en desarrollo. Algo que se aprecia incluso más ahora que cuando esos efectos fueron creados por Willis O’Brien y su equipo.

Kong luchando con dos dinosaurios, una serpiente gigante, un reptil volador y un tiranosaurio. Inolvidables momentos, como la tensa escalada del Empire State, con Fay Wray en sus manos, que acaba con la desesperada lucha del monstruo contra los aviones en la cima de Nueva York...

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En King Kong todo sirve para contar la melancólica historia del mono gigante. Stop-motion, miniaturas, maquetas, maquillaje, todo valía, lo que fuera. Cuenta la leyenda que, en la busca de la mejor pantalla para las retroproyecciones, la técnica capaz de convertir una maqueta de centímetros en un monstruo de siete metros, O’Brien descubrió que lo más efectivo era construir una mediante condones. El farmacéutico del lugar donde se proveía de material para el rodaje pensó, con mentalidad de años treinta, que aquello era, más que un estudio, una casa de latrocinio.

La censura, a su vez, se cebó en el filme de Cooper y Schoedsack producido por David O. Selznick. En la versión original unos hombres colgados de un árbol que Kong sacude acaban en un precipicio donde les esperan unas arañas gigantes. En la versión final esas arañas desaparecieron. Otra escena modificada, debido al código de la Motion Pictures Association of America, fue el famoso momento en que Kong quita alguna prenda de Wray, a la que hace cosquillas con un dedo que luego Kong se llevaba a la nariz para poder olerlo. También se limitaron los momentos en que Kong se comía seres humanos.

Retroproyecciones, stop-motion, miniaturas, maquetas, maquillaje, todo valía, lo que fuera

O’Brien empezó a experimentar con sus técnicas de trucaje en El mundo perdido (1925), pero la sofisticación y la belleza que alcanzó con King Konges imposible de mesurar como adelanto técnico. De hecho el filme empieza a ser realmente interesante cuando aparece la bestia. Es la primera vez también que un monstruo se muestra del lado de la compasión, algo que Del Toro vuelve a repetir en la oscarizada La forma del agua. Kong se preocupa por Fay Wray, es un monstruo que la protege, y en realidad ataca sólo si es provocado, pues él seguiría feliz en su isla del Pacífico. Pero la civilización, en forma de un desaprensivo productor de Hollywood, se entromete en su vida. La naturaleza se ve alterada y la naturaleza, a través del gran mono, se venga.

 


Una historia sencilla

La historia de King Kong es sencilla. Un director de cine (Robert Armstrong) contrata una actriz (Fay Wray) en las calles de Nueva York y, así, sin pensarlo demasiado, en horas, sale disparado hacia una isla misteriosa con todo su equipo. Sabe que allí vive un monstruo que espera utilizar como extra en su película. Hasta que el monstruo, King Kong, se convierte en la gran estrella de la producción.

Cuando el filme se estrenó,en 1933, el público quizá se sintió aterrorizado por aquellos novedosos efectos. Ahora no funcionan igual, es cierto. Pero King Kong, pese a las décadas que han pasado, pese a los forzados diálogos iniciales y el exceso de gritos que a veces tiene, mantiene algo mágico que hace que todavía nos conmueva. Un no sé qué sin edad que ahora, quizá, podríamos definir como poesía.

Es la primera vez que un monstruo se muestra del lado de la compasión, algo que Del Toro repite en La forma del agua

Fuente | La Vanguardia


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