La camaleónica forma de trepar

Opinión 01 de octubre de 2017 Por
Como un camaleón supo cambiar de color para trepar, no solo en su vida política, sino también en su vida personal.

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Posdata Digital |Argentina  

Por Eduardo Servente | Ingeniero Civil

Había una vez una señora casada con un buen muchacho, con quien había tenido un hijo. Venía de una familia política por lo que, lógicamente estaba en su sangre, ella también se dedicó a la política.

Como un camaleón supo cambiar de color para trepar, no solo en su vida política, sino también en su vida personal. Siempre buscó la manera de justificar las formas para subir, subir y subir…, sin importar de qué color vestirse.

En su vida personal, a aquel muchacho, que supo ascender hasta gerente de una cadena de supermercados internacional, lo dejó por un empresario de la construcción que en el momento de conocerlo tenía un muy buen pasar; a éste luego de manipularlo y exprimirlo lo dejó, para luego ascender hasta un senador de la nación…, y en esas andamos.

Su carrera política la comenzó en la Zona Franca La Plata bajo el ala de Mario Cafiero, para luego continuar en el Puerto La Plata bajo el ala de Jorge Metz, después fue concejal en la ciudad de las diagonales por el grupo político de Julio Alak. Bajo la protección de Alak estuvo en el ejecutivo municipal, volvió al Concejo Deliberante, luego se la llevó al ministerio de justicia, y cuando don Julio murió políticamente, supo cambiar de amistades políticas para finalmente sentirse protegida (impune) y cobijada por el senador Federico Pinedo.

Carrerón, ¿no? Siempre para arriba, sin preocuparse por el color del vestido que debía ponerse.

El cuento dice que ese empresario de la construcción compró una magnífica quinta en la zona norte de La Plata, ciudad donde vivían, y le puso la mitad a su nombre; ella, ni corta ni perezosa, le reclamó porque no le había puesto la totalidad de la casa a su nombre (¿interesada?). Luego se casaron, tuvieron algunos momentos felices, luego llegó la crisis, el empresario de tan buen pasar dejó de tenerlo. Si bien en algunos momentos ella ayudó a la situación económica de la pareja, esa fue la época en donde comenzó en forma manifiesta una sistemática manipulación tratando de exprimir todo lo que pudiera sacar de quien tenía a su lado.

No creo que sea este cuentito el lugar para ahondar mucho en detalles, pero en líneas generales habría que decir que en cada discusión de la pareja salía la imprecación de la boca de ella pretendiendo que ponga la totalidad de esa magnífica quinta que él había comprado solo a nombre de ella, ella.

Conoció a una diputada del partido de los globos amarillos, y aunque al principio habló pestes de ella, luego cambió hábilmente de vestido para hacerse su “fiel” amiga. Tanto que llegó a prestarle esa magnífica quinta para que la diputada celebre allí su cumpleaños.

Fiesta de cumpleaños que salió en los medios donde estuvieron presentes, entre otros, la actual vicepresidenta de la Nación y… ¿saben quién?, sí, el senador Federico Pinedo. Ahí le debe haber echado el ojo a la señora del cuento y a la magnífica quinta comprada por el entonces esposo de la señora.

Con el tiempo la señora y el empresario de la construcción se separaron, se divorciaron formalmente y en ese momento la señora le propuso comprarle la mitad de la quinta a su ex esposo. Si bien el valor ofrecido era menor del de mercado, con el afán de terminar de separarse en todo sentido él aceptó la propuesta.

Guardando las apariencias, la señora (con un vestido de otro color) y el senador dejó pasar un tiempo prudencial para presentarse en sociedad como pareja, hecho que también salió en las medias como dos personas que “salvaban” la grieta.

Y…, colorín colorado, este cuento ¿se ha acabado?

NO.

La señora, que propuso la compra de la quinta, asesorada por abogados, pactando el precio y la forma de pago que ella quiso, disfrutando junto con el senador de la magnífica quinta, no efectuó ni uno de los pagos comprometidos hace más de tres años y vive feliz bajo el ala del senador Federico Pinedo.

¿Cómo se llama esto?, ¿injusticia?, ¿impunidad?, ¿anomía?

Difícil saber qué hacer. Ella convencida que esa quinta debería ser suya y sigue manipulando a quien se le pone delante, abogados temerosos de los poderes políticos y justicia lenta (injusticia), senador que públicamente se dice honesto y transparente pero guarda en su flamante pareja una gran deshonestidad e injusticia.

Este es un pequeño ejemplo de la sociedad argentina en la que vivimos hoy. De querer hacer un CAMBIO, bastante poco.

El empresario manipulado: Eduardo Servente


P./D. Los siguientes link documentan que el cuento ¿se ha acabado?

Google Maps //  Villa Elisa  http://bit.ly/2xKOKOI

Cumple PRO en casa de edil Nacional y Popular  http://bit.ly/2yOyLiD                        

Senador PRO y dirigente FPV cierran la grieta en La Plata  http://bit.ly/2xKDkdD

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