La historia del avión abandonado en una playa en Islandia

Enigmas 16 de julio de 2017 Por
“El 21 de noviembre de 1973, el capitán James Wicke volaba una misión de rutina a través de Islandia, cuando el clima cambió, el destino de toda la tripulación también.
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Posdata Digital | Argentina

Hace 43 años  que yace el cascarón abandonado de un avión militar en medio de una desértica playa de arena negra en Inslandia. Las historias son tantas como personas que visitan los restos. Lo cierto es, que es visitado por turistas de todas partes del mundo en busca de  respuestas que develen el gran misterio. 

Hebert Coello realiza -exploraciones y pedaleo de todo tipo- recorriendo Argentina y otros países con su grupo de Mountain Bike.  Entre  las mágicas y soñadas exploraciones que recorrieron,  fueron testigos directos del avión abandonado en Islandia.   Posdata vía online dialogó con él, y hoy compartimos una de sus aventuras: La historia del avión abandonado en una playa en Islandia

 ¿Que ocurrió exactamente?

“El 21 de noviembre de 1973, el capitán James Wicke volaba una misión de rutina a través de Islandia, cuando el clima cambió. La temperatura bajó a -10°C, las ráfagas de viento eran de hasta 60 mph (casi 100 km/h) y el carburado de su C-117 comenzó a absorber el hielo. Después de luchar contra una fuerte turbulencia, ambos motores se congelaron y dejaron de funcionar. La niebla era tan espesa que ni siquiera podían ver las alas del avión.

“El avión caía sobre Vatnajökull, el glaciar más grande de Europa. Wicke hizó una llamada de emergencia e intentó reiniciar los motores. Los hombres sabían que estaban a punto de morir”.

“En ese momento, el teniente Gregory Fletcher, un piloto de 26 años, quien sólo había volado 21 horas en un C-117, tomó los controles y decidió virar al sur y abandonar el avión en el océano. El sabía que la hipotermia en el Atlántico Norte los acabaría en unos 15 segundos, pero chocar en la montaña congelada los mataría al instante”.

“Cuando el avión arrancó de las nubes a 2.500 pies, Fletcher se dio cuenta que se deslizaban sobre “algo que se parecía a la luna”. Bajó el avión de modo que quedó paralelo a la orilla, y utilizó la playa de arena negra congelada como pista de aterrizaje. La hélices se doblaron, las cubiertas del motor se hicieron pedazos, además de los tanques, pero Fletcher había salvado la vida de los tripulantes”.

Como el gas se escapó las posibilidades de que el avión se incendiara eran altas. La tripulación abrió la escotilla y saltó. Sacaron el equipo de supervivencia del avión y salieron lo más rápido que pudieron.

Una hora más tarde, un helicóptero de la Fuerza Aérea rescató a los hombres.

La Armada dio a Fletcher una estrella de bronce y un trago de whisky. Hoy, es una abogado en Memphis, y conserva el yugo del avión C-117 en su guarida.

“Sólo traté de hacer lo mejor que pude en una situación desastrosa“, dijo Fletcher. “Hice mi mejor esfuerzo.”

Vía| Helbert Coello | helloforos|

Alejandra Ponce de León

Productora de Contenido periodístico | Radio |Gráfica | TV | Conductora de Radio |Fotógrafa| Diseñadora gráfica |Editora | Directora Gral. de Posdata Digital

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