Recorrió 18 países con una moto de apenas 105cc

Historias Urbanas 03 de junio de 2017 Por
Damián Lorenz, conocido en el ambiente de las motos como “Yago”, el Motoquero visita Tucumán para hablar de su viaje de 380.000 km a bordo de una Honda Biz.
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Siete años de viaje y 18 países recorridos no son nada para derribar la indeleble tonada cordobesa. Damián Lorenz, conocido como  yago-el-motoquero-en el mundo que gira sobre dos ruedas, no podría contabilizar la cantidad de acentos que ha compartido en su interminable viaje por Latinoamérica, pero desde el momento en que dice “hola” ya no hace falta preguntarle en qué provincia de la Argentina ha nacido y crecido. 

Yago partió de Córdoba el 7 de enero de 2011, hace seis años y medio, con el propósito de recorrer Latinoamérica en su “Vizcacha”, una Honda Biz de 105 cc modelo 2008. Hacía cinco años que había terminado el secundario y tres que viajaba en moto, cuando decidió que ese era el estilo de vida al que aspiraba. “Decidí trascender fronteras, ir un poco más allá”, dice él, con simpleza. Ese “un poco más allá” se llama México y Cuba, los dos países más lejanos a los que ha llegado. En el medio, la locura por el camino lo llevó con el mismo entusiasmo a las fiestas inagotables de Brasil o a la cruda realidad de las FARC en Colombia, con cuyos miembros tuvo oportunidad de charlar y compartir algún tiempo. 

Casi siete años después, Yago se siente parte de la academia del camino. Sus colegas motoqueros lo consideran un erudito y festejan su llegada cuando aparece en un nuevo lugar. Así sucede también en Tucumán, donde Yago presentará su primer libro mañana, a las 10, en el Centro Cultural Mercedes Sosa.   

Es que después de hacer trabajos como repartir volantes, pasear perros, servir en bares, pintar casas, fabricar artesanías y ser albañil, Yago le está dedicando su tiempo a “enseñar” a cumplir los sueños. No es una cuestión de plata (él salió de Córdoba con el equivalente a $10.000 de hoy) sino de voluntad. “Lo que quiero es motivar, inspirar a la gente que tiene la inquietud de viajar y por una cosa u otra no termina de animarse. Estas charlas sirven de mucho y convocan, porque hay en estos tiempos un interés general de las personas por estas cosas. No se trata únicamente de viajar, sino más bien de no tener dueños ni ataduras, andar en libertad. Es lo que todos soñamos”, destaca. Y cuando se cruza en los caminos con alguien que él ha inspirado, reconfirma que vale la pena lo que está haciendo. 

El año pasado terminó de editar su primer libro, “Yago por América. Viviendo el camino”. Lo hizo en Córdoba, donde aprovechó para jubilar la vieja “Vizcacha” roja por una del mismo modelo, pero negra y con menos kilómetros. “Vizcacha II” será su nueva compañera en el largo camino que le queda por delante: tiene en el tintero un manual para viajeros y un segundo libro. Pero además tiene como objetivo conservar las fuerzas y las ganas para seguir viajando: “¿qué es lo que sigue? El reto es tratar de sostener esto, que parece una utopía pero no lo es, es muy real y lo estoy viviendo. Mi único reto es mantenerlo, hasta que me levante un día y ya no tenga más ganas de viajar”.

Vía : Facebook | La Gaceta

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