“El Teorema” de Hugo Santiago, un filme revelador y cautivante

Arte y Espectáculo 09 de marzo de 2017 Por
La cinta de Ignacio Masllorens y Estanislao Buisel recorre la obra del cineasta argentino, radicado en Francia, Hugo Santiago.

hugo santiago, foto: 20 minutos.es Hugo Santiago - Foto: 20 minutos


Posdata Digital | Argentina

Por: Mariana Gómez

Ignacio Masllorens y Estanislao Buisel estrenan  “El teorema de Santiago”, un filme revelador y cautivante sobre el trabajo creativo del reconocido cineasta argentino radicado en Francia Hugo Santiago, desde que ideó “El cielo del centauro”, su última película, le fue dando forma junto a Mariano Llinás, la filmó en Buenos Aires en un rodaje obsesivo y extenuante, y la estrenó luego en el 17mo. Bafici.

Además de mostrar el cielo y el infierno que suele ser un rodaje, mucho más en el caso de uno tan meticuloso y complejo como el de su último filme, “El teorema de Santiago” investiga las claves del sistema creativo del autor de “Invasión” y “Las veredas de Saturno”, en el que se percibe que cada uno de los elementos de sus películas responden a ciertas hipótesis y leyes internas que se verifican al final del proceso.

“Siempre que se cree ver un filme de Santiago se están viendo en realidad dos películas, ya que existen dos líneas paralelas que se encuentran y colisionan en su interior”, postula el investigador David Oubiña (“quizás quien sabe más en el mundo sobre Hugo”) en un texto que Masllorens y Buisel le pidieron especialmente que escribiera para ayudarlos a develar el misterio de ese teorema.

Pero quizás la revelación más importante de este documental sea la existencia de una admiración mutua y profunda entre un nutrido grupo de jóvenes cineastas argentinos que lo tienen como un maestro (entre ellos Llinás, Laura Citarella, Alejo Moguillansky, Agustina Llambí Campbell y tantos otros que lo ayudaron a filmar su película en Buenos Aires) y el propio Santiago, que puede verse reflejado en el trabajo de todos ellos.

A eso se debe la precisa mención del Simurg, un ave fabulosa de la mitología persa, en la escena que da inicio a este documental: no sólo a que se emparenta con el ave Fénix, muy presente en la misteriosa trama de “El cielo del centauro”, sino a que esa leyenda indica -como parece ocurrir con Santiago y sus discípulos locales- que “30 pájaros son todos el Simurg y el Simurg está en cada uno de ellos”.

“Es la historia de Hugo y sus discípulos, y esa fue una de las primeras cosas que nos fascinó: esas dos generaciones de cineastas que se reconocen mutuamente. Eso, que era el germen de la película, estaba sucediendo ahí mismo, en el rodaje. La influencia de Hugo estaba en todos ellos y todos ellos estaban reconociéndose en él”, afirmó Masllorens en una entrevista que mantuvo con Télam junto a su compañero. 

En ese sentido, Buisel señaló que “todos ellos crecieron viendo 'Invasión' (película fantástica filmada por Santiago en 1969, como la primera parte de una trilogía aún inconclusa) y reflexionaron mucho en torno a ella. Además, Hugo es un tipo encantador y ellos admiran sus películas. A pesar de que vive en París, siempre está pendiente de lo que pasa acá y del cine que están haciendo todos ellos”.

Si bien nació como la posibilidad de registrar el trabajo de Santiago en el rodaje de su último filme, “El teorema de Santiago” excede al “making of” y ayuda al espectador a reflexionar sobre cómo se hace una película, mostrando su génesis e indagando en el intercambio epistolar que mantuvieron el director y Llinás, mediante el cual le dieron forma a un proceso de creación grupal que tuvo a la intuición y al tiempo como armas fundamentales.

Masllorens y Buisel abordan luego la preproducción y el rodaje de “El cielo del centauro” para mostrar “todo el trabajo que implica hacer una buena toma. Queríamos mostrar el tedio y la rutina de una filmación. Queríamos ir al extremo con eso para hacer consciente al público de todo ese esfuerzo, especialmente por la obsesividad y minuciosidad de Hugo, lo cual hace que todo sea un delirio”.

“La idea era hacer una película sobre el cine como un trabajo y no sólo como un arte. Queríamos ver y mostrar cómo se trabaja en un rodaje, todo el esfuerzo que eso implica y no sólo al artista. Los rodajes, si tienen una característica común, es que son todos aburridísimos”, señaló Masllorens, que destacó “la gran libertad de acción” que tuvieron para filmar, en plena faena, a Santiago y todo su equipo.

Masllorens agregó que, al abordar el registro de la filmación de “El cielo del centauro”, pensaron en “hacer una película que sirva específicamente para estudiantes y que fuera un deleite para aquellos que les interesa aprender a hacer cine. Esperamos que se convierta en un material de estudio en las escuelas”.

“El documental muestra que Hugo pertenece a una escuela cinematográfica y tiene una forma de trabajo que se está perdiendo en el mundo. Nos fascinaba eso. Porque tiene que ver con su forma de encarar la vida y cómo eso influye en su forma de hacer cine. Es una forma tan extraña y radical de filmar, una concepción del cine que tiene que ver con una representación bressoniana”, explicó Buisel.

En la misma línea, Masllorens agregó que lo que más les llamó la atención era “su obsesión por el movimiento de la cámara y los personajes, que es sumamente controlado y coreografiado. Es más propio de una estructura industrial, porque precisa más tiempo y ensayo, pero él lo incorpora a su cine, que es mucho más periférico”.

Los directores también pusieron el foco en “cómo piensa Santiago el montaje en los términos en que lo piensa, que es muy complejo”, y por eso dedicaron varios minutos del documental a mostrar parte del trabajo que él llevó adelante junto a Alejo Moguillansky, en el que pasaron mucho tiempo para ponerse de acuerdo en cuál de todas las tomas filmadas de una escena es la mejor para incluir en la película.

En ese sentido, Masllorens recordó que se inspiraron en varios filmes de “directores que admiran a quienes retratan”, como el que filmó el portugués Pedro Costa sobre Jean-Marie Straub y Daniéle Huillet, en el que se ve a la célebre pareja de cineastas franceses discutiendo durante más de una hora por la conveniencia o no de agregar o quitar un fotograma en el montaje de una de sus películas.

“Me encanta cómo a Santiago le interesa introducir lo fantástico en sus tramas. Entiende muy bien cómo opera lo fantástico en Bioy y Borges, y lo incorpora en sus películas, en lo cotidiano. En este caso, su película gira en torno a un mapa, hay una cosa topográfica y una clave que tenés que descifrar, y nuestro documental podría ser como un mapa del largometraje que él filmó”, añadieron los directores.
Vía: Télam/ 20 minutos

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